La llamada del deber: Por qué el mundo necesita más mujeres guionistas y qué hacer al respecto

(Parte I)

Por Christina Kallas

Traducido por Marta Raventós

En el segundo episodio de la primera temporada de Mad Men, uno de los redactores está mostrando la agencia a una nueva secretaria y tratando de impresionarla dice: “¡Tenemos mujeres redactoras!”, afirma. – “¿Buenas?” – “Claro”, dice. “Ya sabes, es fácil saber cuando una mujer está escribiendo. A veces una mujer puede ser el hombre adecuado para el trabajo ¿Entiendes? “. Las cosas no han cambiado tanto desde los días que se representan en Mad Men. O al menos, no lo suficiente. Éste sigue siendo un mundo de hombres – y a veces una mujer consigue un trabajo de guionista no porque es “el hombre adecuado para el trabajo”, sino por ser mujer.

Por norma general, en las writers’ rooms en las que he trabajado, éramos un montón de hombres y yo. Así que estaba a cargo de la perspectiva femenina. Y yo no quería ser eso. Sabía que lo que se esperaba de mí era que dijera cosas como “una mujer nunca haría eso” o que me encargara de los momentos “emocionales”; sin embargo todo lo que yo quería era ser es uno de ellos; primero escritora y luego mujer. Por eso lo que hice es esforzarme en tomar la dirección opuesta: Mi mayor deseo era que mi escritura no tuviera género, o aún mejor: Tener un estilo masculino; que lo que escribiera fuera indistinguible de la obra de mis colegas hombres. Muchos años después, me di cuenta de que ése era un enfoque equivocado. Haciendo caso omiso de la desigualdad y evitando la posibilidad de ser empujada a una especie de rincón feminista, no me iba a transformar en uno de ellos. Y lo más importante: Eso nunca me permitiría ser primero escritora y luego mujer.

Honestamente, no sabía cómo llegar a eso. Tal vez por ese motivo éste siguió siendo uno de los temas recurrentes de las conversaciones que aparecían en mi libro Inside the Writers’Room,  junto con el hecho de que haya tan pocas guionistas afroamericanas, hispanas o asiáticas. Gran parte de la televisión americana está escrita por hombres blancos.

Como de hecho ocurre con las películas y las TV movies europeas y americanas. Esto no ha sido siempre así. De Frances Marion a Dorothy Parker, muchos guionistas de Hollywood de los años 1920 y principios de los años 30 fueron mujeres. Así que ¿Qué salió mal?¿Por qué las guionistas de hoy en día están perdiendo terreno? De acuerdo con el último estudio del Sindicato Americano de Guionistas, en 2012 sólo un 15% de los guionistas de cine eran mujeres, frente al 17% de 2009. En el caso de la televisión, representaron un 27%, “solo” un 1% menos con respecto a 2009.

Las mujeres no son, por supuesto, el único grupo con poca representación. En el estudio de WGA queda claro que, si bien los guionistas de entre 41-50 años fueron los mejor pagados y recibieron las ganancias más altas en televisión, se produjo un fuerte descenso en cuestión de empleo y sueldo para los guionistas de más de 60 años. Los escritores minoritarios copan sólo el 5 por ciento de la escritura de cine, lo mismo que en 2009. Curiosamente, su salario, así como el de las mujeres guionistas, ha disminuido al mismo tiempo que subía el de los hombres guionistas blancos. (Voy a  concentrarme conscientemente en la cuestión de género, a pesar de saber que existe también una cuestión de raza y una cuestión de edad – y de que todas las reflexiones que seguirán, pueden aplicarse a ambas cuestiones también).

Además, hay muy pocas mujeres en lo alto de la profesión de guionista. Carol Mendelssohn, creadora de CSI, Shonda Rhimes, que está al frente de tres series en estos momentos, Janet Leahy, Jenny Bicks, (ambas entrevistadas en Inside the Writers’Room) o, más recientemente las creadoras Jenji Koan y Lena Dunham son algunas de las excepciones. Es duro prosperar para las mujeres, muchas de ellas desisten. Es como si no pudieran llegar más allá de supervisoras de la producción.

La situación para las mujeres directoras es incluso peor. A pesar de que la mitad de las graduadas en estudios de dirección son mujeres, sólo un 9% de los 250 top films de 2012 fueron dirigidos por mujeres y en 2013, solamente un 9% de los films de la DGA (Directors Guild of America) estrenados en los cines, fueron dirigidos por mujeres. Los números fluctúan de año en año, pero continúan stiuándose por debajo del 10%. De hecho, según Martha Lauzen (The Celluloid Ceiling, Universidad Estatal de San Diego), en los últimos 15 años a lo máximo que se llegó fue a un 11% en el año 2000. La misma investigadora descubrió que en la temporada 2011-2012, sólo un 11% de los directores de programas de prime-time eran mujeres, lo mismo que el año anterior, y que en un 90% de los shows para internet de la temporada 2011-2012, no había una sola mujer directora.

Existe claramente un problema sistémico. Pero ¿Qué representa para las historias que contamos y las que nos cuentan? Y ¿No os sorprende que por cada personaje femenino se creen por lo menos 3 personajes masculinos, a pesar de que más del 50% de la población seamos mujeres? Y lo más asombroso es que ¡Este ratio es el mismo desde 1946! Según Stacy Smith de la USC Annenberg School for Communication & Journalism, en la ficción, el 80’5% de los personajes que trabajan son hombres, mientras que sólo un 19’5%  son mujeres – lo que contrasta, por supuesto, con las estadísticas del mundo real, en donde las mujeres representamos el 50% de la población trabajadora.

Lo más sorprendente es la constatación de que, si bien existen algunas diferencias locales, el porcentaje de mujeres guionistas y directoras de largometrajes de ficción es casi el mismo en prácticamente todo el mundo occidental. Debemos considerar estas cifras en relación con el porcentaje de películas con mujeres como protagonistas, que es apenas un 16 por ciento: Obviamente, existe una correlación que no puede ser ignorada.

(sigue) 


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