Mal de muchas; un post de Mercè Sàrrias

Mirando la realidad de la ficción norteamericana de los últimos años las guionistas de aquí llegamos fácilmente a la conclusión de que nos podemos consolar tontamente. Sí, guionistas (femeninas), lo nuestro es un mal de muchas.

La presencia de guionistas hombres como creadores de las series que han dado la campanada los últimos años en las cadenas tanto públicas como privadas norteamericanas es apabullante respecto al número de mujeres guionistas.

Solo unas pocas han conseguido alzarse con su pluma, su ipad o su teclado multicolor y colarlo entre los directivos, que no directivas, y los progamadores, que no programadoras, en su mayoría, de las cadenas públicas y privadas de televisión, que son quienes al final, deciden y pagan las series.

De entre ellas destacaremos a Lena Dunham actriz, directora y productora ejecutiva de Girls, una de las series que ha marcado el tono de la nueva comedia americana, un tono amargo y ácido a años luz de la comedia tradicional.

A Shonda Rhimes en una onda más comercial por su larguísimo trabajo en Anatomía de Grey, Private Practice y Scandal. Médicos y líos amorosos, una serie de mediodía necesaria para descansar el cuerpo y la mente.

A Jenji Kohan por su trabajo en Orange is the new black, una historia de prisiones y mujeres basada en una novela autobiográfica de Piper Kerman, que explica su experiencia real en una cárcel de mujeres donde tuvo que cumplir condena por un asunto de drogas.

Por citar un musical, hablaremos de Callie Khouri a quien le debemos Nashville, el culebrón musical country por excelencia, y porque es la guionista de Thelma and Louise, trabajo por el que ganó un merecidísimo Oscar. Sus mujeres al borde del ataque de nervios saltando por un precipicio (creo que a estas alturas ya no hay espoiler) han marcado nuestras vidas.

Y finalmente, por hacer un poco una de cada, a Tina Fey. Proveniente, como muchos de los humoristas que han saltado a la sitcom, del stand up, fue durante muchos años guionista del Saturday Night Live. Su comedia es 30 Rock, sobre las aventuras y desventuras de una productora de un programa de televisión, como su vida misma.

Si saltamos al otro lado de la pantalla, también es muy escasa (sorpresa) la presencia de protagonistas femeninas absolutas frente a los masculinos.  Son muchos más “ellos” los House,Bosses” o Homelands, que las que han conseguido colarse como estrellas protagonistas. Alguien podría protestar alegando que muchas series son corales, pero… ¿Son corales todas iguales? Sí lo era Friends, pero ejemplo, pero ¿Lo es C.S.I Las Vegas? ¿Entourage? ¿Juego de Tronos? ¿Es la protagonista de Homeland tan protagonista como él? Pues no. A menudo las mujeres son contrapunto, ayuda o tocanarices, según convenga, de nuestro héroe. Lo complementan, le hacen la vida imposible o juegan al gato y al ratón con él, pero no son motores de la historia.

Buscando mujeres protagonistas nos encontramos con:

Alicia Florrick, la paciente y doliente protagonista de The Good Wife, interpretada magistralmente por Julianna Margulies. Abogada brillante, dura e independiente, madre y aguante del pesado de su marido, de quien, aunque clama al cielo, no se separa en las siete temporadas que lleva la serie. No es precisamente un modelo de mujer liberada.

A Sarah Linden, protagonista de The Killing, versión norteamericana de la danesa Forbrydelsen (sí, la presencia femenina se la debemos a los daneses), otra mujer dura, workalcohólica, obsesionada con resolver el caso que tiene delante y por llevar jerseis de lana imposibles. Es seca, no muy buena madre, pero una detective singular. Y nos cae bien, seguramente porque no es una ganadora y solemos simpatizar con los perdedores ¿por qué será?

Y como no, a Glenn Close, con su interpretación diabólica de Patty Hewes  en Damages, poniéndose en la piel de una abogada mala de verdad, que reina con la manipulación y se enfrenta a eléctricas, estafas bancarias o lo que sea del mundo corrupto en que vivimos. Como siempre, un gustazo de interpretación.

Y finalmente, la que da más rabia, Ally MacBeal, neurótica, débil, ligeramente anoréxica y altamente dependiente de su primer novio, al menos en las primeras temporadas.

Podría decir que alguna de ellas es el colmo del feminismo, que hay otra totalmente retorcida y ninguna que parezca haber venido al mundo para ser feliz. Sé que son protagonistas y en este caso no de comedia, con lo que es hasta cierto punto normal. Pero bueno, para ser protagonista mujer, es posible que se tenga que ser un poco raro (rara), fuerte, neurótica, y estar perdida. Aviso para escribientes.


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